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sábado, 8 de octubre de 2011
Manteniendo la esencia de la saga a la vez que incluyendo importantes cambios como la vista en primera persona o un innovador sistema de lucha llamado VATS, el post-apocalíptico universo RPG de Fallout, regresa con esta tercera entrega que en esta ocasión corre a cargo de los creadores de Oblivion, Bethesda Softworks.
Bethesda recoge la exitosa fórmula Oblivion y la lleva al mundo Fallout. El resultado es fascinante. Un cruce de caminos con más de Elder Scrolls que de Fallout, pero un título de rol igualmente disfrutable y apasionante, que viene a enriquecer todavía más el fastuoso catálogo RPG de Pc. ¿Mejor o peor que Oblivion? Descúbrelo con nosotros.
Las preocupaciones de los aficionados estaban bien fundadas. La compra de los derechos de Fallout por parte de Bethesda Softworks parecía augurar un futuro para la saga que obviara su glorioso pasado para sumergirse en el no menos interesante presente de las series The Elder Scrolls.
Y es que los fans de los Fallout originales seguramente tendrán serios problemas para reconocer ante lo que se encuentran pues, salvo la ambientación postapocalíptica, el resto está cambiado prácticamente por entero. Sin embargo esta falsa tercera entrega de la saga no deja por ello de ser un profundo, intenso e inmersivo título de rol como al que pocas veces nos hemos enfrentado.
This is the Way the World Ends…
Fallout 3, como toda buena historia, comienza aportando la menor información posible, y emplazándonos a nosotros –el jugador- a ser precisamente quienes la descubramos profundizando en el videojuego.
En el año 2277 encarnamos a un niño que vive con su padre y el resto de una comunidad en un bunker, el Refugio 101. Totalmente aislados de los acontecimientos que se suceden en el exterior, y bajo una suerte de civilización con sus propias normas y leyes; la mayoría de sus ciudadanos han crecido ajenos a que en el exterior la tierra ha sido devastada por una guerra nuclear.

En Fallout 3 seremos un gigantesco lienzo en blanco. El argumento de inicio es un mero pretexto para fijar un contexto, y es que seremos nosotros quienes escribamos la historia en todo momento.
Nuestros primeros pasos, de hecho, los damos como bebé en un prólogo a modo detutorial de movimientos, tan ingenioso como poco necesario. Los años transcurren a toda velocidad mediante elipsis temporales, y rápidamente saltamos a nuestro décimo cumpleaños, donde se nos facilita el Pip-Boy 3000 para hacer frente “a nuestras primeras responsabilidades”, y más tarde en la misma fiesta donde nuestro padre nos hace el siniestro regalo de un arma.
No daremos más detalles sobre el argumento pues, como decimos, el principal atractivo de Fallout 3 es el hecho de descubrirlo por nosotros mismos. Tan sólo apuntaremos que nuestro padre abandona el Refugio 101 sin decirnos palabra, y que tras una invasión de criaturas nos veremos obligados a abandonarlo para salir en su búsqueda.
Hasta entonces hemos transcurrido poco menos de una hora en el mundo del videojuego, y habremos vivido un sin fin de situaciones. En primer lugar habremos asistido a nuestro propio nacimiento donde, en una introducción tan ingeniosa como en realidad poco profunda, comenzaremos a dibujar los primeros esbozos físicos de nuestro personaje. Así escogemos sexo, nombre, raza, y el rostro entre las diez posibilidades predeterminadas de cada tipo. Si queremos editarlo a fondo podemos dar paso a las opciones para el rostro –ojos, cejas, nariz, boca, mejillas, etcétera-, además del tono de la piel, el tipo de peinado y la presencia o no de bello facial.
Las sensaciones al salir al exterior por primera vez son uno de los mejores momentos de Fallout 3. Sin saber qué hacer o a dónde ir, se nos planta en mitad de la nada, y tras recuperarnos de la ceguera temporal que el sol visto por primera vez provoca en nuestros ojos, comienza el periplo.
La importancia del aspecto del héroe es nula a lo largo del título, y el editor es ciertamente rudimentario, pero siempre se agradece tener cuanta más personalización mejor. Quienes tuvieran la fortuna de probar Oblivion se familiarizarán rápidamente con esta herramienta, pues a pesar de los cambios estéticos en esencia ésta es igual de accesible y, por qué no decirlo, de limitada.
Soy el Alfa y el Omega. El Principio y el Fin
Como decimos nuestra experiencia en el refugio 101 dura cerca de una hora, y eso únicamente para definir a nuestro personaje, ya que Fallout 3 es un videojuego que se lo toma todo con mucha calma.
Nuestro primer contacto con el desarrollo del personaje que todo juego de rol debe tener viene de la mano del libro Tú Eres Especial que encontraremos al principio de la partida en la fase de bebé. Bajo las siglas “Special” se esconden los siete principales atributos entre los que podemos repartir nuestros puntos de experiencia durante toda la partida: Fuerza, Percepción, Resistencia, Carisma, Inteligencia, Agilidad y Suerte.
Más tarde, y ya como fruto de nuestro crecimiento, nos someteremos a un examen que tiene que superar todo ciudadano de esta pequeña comunidad cuando alcanza los 16 años. Se trata del GOAT –Generational, Occupational, Aptitude Test. Algo así como el Test Generacional de Aptitud Ocupacional, una técnica muy habitual en Estados Unidos para orientar a los jóvenes sobre su posible futuro. Aquí se nos hará una serie de preguntas, algunas de ellas muy divertidas, que con las respuestas que facilitemos dictarán la clase de persona que podemos ser.

El mundo de Fallout 3 es uno de los más agrestes que hemos visto en un videojuego. Prepárate para beber agua hasta de los charcos. Eso si, aquí casi todo está contaminado, así que las medicinas para tratar la radiación serán fundamentales.
Al final del test de preguntas se nos informará del resultado, aunque si no estamos conformes con éste lo podemos alterar, pues según el propio profesor, todo el cuestionario no tiene demasiada importancia. Las catorce habilidades que aparecerán entonces podrán ser modificadas ligeramente, escogiendo tres de ellas que podremos potenciar ya al comienzo de la partida.
Así mejoraremos nuestra capacidad para el comercio, la efectividad con las armas grandes –lanzacohetes, lanzallamas, ametralladoras-, la efectividad con las armas de energía –rifles laser-, nuestro manejo de los explosivos, la habilidad para abrir cerrojos, los conocimientos de medicina para reponer nuestra salud, el combate cuerpo a cuerpo, la destreza para reparar objetos y armas, la capacidad para hackear ordenadores, la pericia con armas pequeñas -rifles de asalto, pistolas, etcétera-, el sigilo, la labia y la lucha sin armas.
Cada vez que subimos de nivel accedemos a todos estos menús, y progresamos con nuestro personaje en las diferentes habilidades. Además iremos desbloqueando lasVentajas, es decir bonus para determinadas características en los que podemos obtener un plus, y que aparecerán en función de las decisiones que vayamos tomando. Por poner un ejemplo podemos ser especialmente duchos en el diálogo con el sexo opuesto, y tener opciones extra a la hora de tratar con ellos o incluso más efectividad al intentar matarlos.
Requisitos mínimos:
Windows XP o Vista
· 1GB RAM (XP)/ 2GB RAM (Vista)
· 2.4 Ghz Intel Pentium 4 o similar
· Tarjeta Gráfica Direct X 9.0c o compatible, con 256MB RAM (NVIDIA 6800 o superior/ATI X850 o superior)
Requisitos recomendados:
Procesador Intel Core 2 Duo
· 2 GB RAM
· Tarjeta Gráfica Direct X 9.0c o compatible, con 512MB RAM (NVIDIA 8800 o ATI 3800)
· Placas Gráficas compatibles:
- NVIDIA GeForce 200 series
- NVIDIA Geforce 9800 series
- NVIDIA Geforce 9600 series
- NVIDIA Geforce 8800 series
- NVIDIA Geforce 8600 series
- NVIDIA Geforce 8500 series
- NVIDIA Geforce 8400 series
- NVIDIA Geforce 7900 series
- NVIDIA Geforce 7800 series
- NVIDIA Geforce 7600 series
- NVIDIA Geforce 7300 series
- NVIDIA GeForce 6800 series
- ATI HD 4800 series
- ATI HD 4600 series
- ATI HD 3800 series
- ATI HD 3600 series
- ATI HD 3400 series
- ATI HD 2900 series
- ATI HD 2600 series
- ATI HD 2400 series
- ATI X1900 series
- ATI X1800 series
Peso : 6.23 Gb
Formato : ISO









Bethesda recoge la exitosa fórmula Oblivion y la lleva al mundo Fallout. El resultado es fascinante. Un cruce de caminos con más de Elder Scrolls que de Fallout, pero un título de rol igualmente disfrutable y apasionante, que viene a enriquecer todavía más el fastuoso catálogo RPG de Pc. ¿Mejor o peor que Oblivion? Descúbrelo con nosotros.
Las preocupaciones de los aficionados estaban bien fundadas. La compra de los derechos de Fallout por parte de Bethesda Softworks parecía augurar un futuro para la saga que obviara su glorioso pasado para sumergirse en el no menos interesante presente de las series The Elder Scrolls.
Y es que los fans de los Fallout originales seguramente tendrán serios problemas para reconocer ante lo que se encuentran pues, salvo la ambientación postapocalíptica, el resto está cambiado prácticamente por entero. Sin embargo esta falsa tercera entrega de la saga no deja por ello de ser un profundo, intenso e inmersivo título de rol como al que pocas veces nos hemos enfrentado.
This is the Way the World Ends…
Fallout 3, como toda buena historia, comienza aportando la menor información posible, y emplazándonos a nosotros –el jugador- a ser precisamente quienes la descubramos profundizando en el videojuego.
En el año 2277 encarnamos a un niño que vive con su padre y el resto de una comunidad en un bunker, el Refugio 101. Totalmente aislados de los acontecimientos que se suceden en el exterior, y bajo una suerte de civilización con sus propias normas y leyes; la mayoría de sus ciudadanos han crecido ajenos a que en el exterior la tierra ha sido devastada por una guerra nuclear.
En Fallout 3 seremos un gigantesco lienzo en blanco. El argumento de inicio es un mero pretexto para fijar un contexto, y es que seremos nosotros quienes escribamos la historia en todo momento.
Nuestros primeros pasos, de hecho, los damos como bebé en un prólogo a modo detutorial de movimientos, tan ingenioso como poco necesario. Los años transcurren a toda velocidad mediante elipsis temporales, y rápidamente saltamos a nuestro décimo cumpleaños, donde se nos facilita el Pip-Boy 3000 para hacer frente “a nuestras primeras responsabilidades”, y más tarde en la misma fiesta donde nuestro padre nos hace el siniestro regalo de un arma.
No daremos más detalles sobre el argumento pues, como decimos, el principal atractivo de Fallout 3 es el hecho de descubrirlo por nosotros mismos. Tan sólo apuntaremos que nuestro padre abandona el Refugio 101 sin decirnos palabra, y que tras una invasión de criaturas nos veremos obligados a abandonarlo para salir en su búsqueda.
Hasta entonces hemos transcurrido poco menos de una hora en el mundo del videojuego, y habremos vivido un sin fin de situaciones. En primer lugar habremos asistido a nuestro propio nacimiento donde, en una introducción tan ingeniosa como en realidad poco profunda, comenzaremos a dibujar los primeros esbozos físicos de nuestro personaje. Así escogemos sexo, nombre, raza, y el rostro entre las diez posibilidades predeterminadas de cada tipo. Si queremos editarlo a fondo podemos dar paso a las opciones para el rostro –ojos, cejas, nariz, boca, mejillas, etcétera-, además del tono de la piel, el tipo de peinado y la presencia o no de bello facial.
Las sensaciones al salir al exterior por primera vez son uno de los mejores momentos de Fallout 3. Sin saber qué hacer o a dónde ir, se nos planta en mitad de la nada, y tras recuperarnos de la ceguera temporal que el sol visto por primera vez provoca en nuestros ojos, comienza el periplo.
La importancia del aspecto del héroe es nula a lo largo del título, y el editor es ciertamente rudimentario, pero siempre se agradece tener cuanta más personalización mejor. Quienes tuvieran la fortuna de probar Oblivion se familiarizarán rápidamente con esta herramienta, pues a pesar de los cambios estéticos en esencia ésta es igual de accesible y, por qué no decirlo, de limitada.
Soy el Alfa y el Omega. El Principio y el Fin
Como decimos nuestra experiencia en el refugio 101 dura cerca de una hora, y eso únicamente para definir a nuestro personaje, ya que Fallout 3 es un videojuego que se lo toma todo con mucha calma.
Nuestro primer contacto con el desarrollo del personaje que todo juego de rol debe tener viene de la mano del libro Tú Eres Especial que encontraremos al principio de la partida en la fase de bebé. Bajo las siglas “Special” se esconden los siete principales atributos entre los que podemos repartir nuestros puntos de experiencia durante toda la partida: Fuerza, Percepción, Resistencia, Carisma, Inteligencia, Agilidad y Suerte.
Más tarde, y ya como fruto de nuestro crecimiento, nos someteremos a un examen que tiene que superar todo ciudadano de esta pequeña comunidad cuando alcanza los 16 años. Se trata del GOAT –Generational, Occupational, Aptitude Test. Algo así como el Test Generacional de Aptitud Ocupacional, una técnica muy habitual en Estados Unidos para orientar a los jóvenes sobre su posible futuro. Aquí se nos hará una serie de preguntas, algunas de ellas muy divertidas, que con las respuestas que facilitemos dictarán la clase de persona que podemos ser.
El mundo de Fallout 3 es uno de los más agrestes que hemos visto en un videojuego. Prepárate para beber agua hasta de los charcos. Eso si, aquí casi todo está contaminado, así que las medicinas para tratar la radiación serán fundamentales.
Al final del test de preguntas se nos informará del resultado, aunque si no estamos conformes con éste lo podemos alterar, pues según el propio profesor, todo el cuestionario no tiene demasiada importancia. Las catorce habilidades que aparecerán entonces podrán ser modificadas ligeramente, escogiendo tres de ellas que podremos potenciar ya al comienzo de la partida.
Así mejoraremos nuestra capacidad para el comercio, la efectividad con las armas grandes –lanzacohetes, lanzallamas, ametralladoras-, la efectividad con las armas de energía –rifles laser-, nuestro manejo de los explosivos, la habilidad para abrir cerrojos, los conocimientos de medicina para reponer nuestra salud, el combate cuerpo a cuerpo, la destreza para reparar objetos y armas, la capacidad para hackear ordenadores, la pericia con armas pequeñas -rifles de asalto, pistolas, etcétera-, el sigilo, la labia y la lucha sin armas.
Cada vez que subimos de nivel accedemos a todos estos menús, y progresamos con nuestro personaje en las diferentes habilidades. Además iremos desbloqueando lasVentajas, es decir bonus para determinadas características en los que podemos obtener un plus, y que aparecerán en función de las decisiones que vayamos tomando. Por poner un ejemplo podemos ser especialmente duchos en el diálogo con el sexo opuesto, y tener opciones extra a la hora de tratar con ellos o incluso más efectividad al intentar matarlos.
Requisitos mínimos:
Windows XP o Vista
· 1GB RAM (XP)/ 2GB RAM (Vista)
· 2.4 Ghz Intel Pentium 4 o similar
· Tarjeta Gráfica Direct X 9.0c o compatible, con 256MB RAM (NVIDIA 6800 o superior/ATI X850 o superior)
Requisitos recomendados:
Procesador Intel Core 2 Duo
· 2 GB RAM
· Tarjeta Gráfica Direct X 9.0c o compatible, con 512MB RAM (NVIDIA 8800 o ATI 3800)
· Placas Gráficas compatibles:
- NVIDIA GeForce 200 series
- NVIDIA Geforce 9800 series
- NVIDIA Geforce 9600 series
- NVIDIA Geforce 8800 series
- NVIDIA Geforce 8600 series
- NVIDIA Geforce 8500 series
- NVIDIA Geforce 8400 series
- NVIDIA Geforce 7900 series
- NVIDIA Geforce 7800 series
- NVIDIA Geforce 7600 series
- NVIDIA Geforce 7300 series
- NVIDIA GeForce 6800 series
- ATI HD 4800 series
- ATI HD 4600 series
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domingo, 18 de septiembre de 2011
Segunda entrega del exitoso RPG de BioWare que apuesta por un aumento exponencial de la accesibilidad y un acercamiento mucho más frenético y espectacular a la fórmula del original, incrementando notablemente el ritmo y la acción.
BioWare continúa cultivando su leyenda dentro del rol con la segunda parte de Dragon Age. Si Origins ya era un título a tener tremendamente en cuenta en PC, la secuela es todavía mejor, mejorando los elementos que resultaban anacrónicos de su predecesor. Combates superiores, aspecto visual mejorado y una experiencia en definitiva mucho más compacta.
Con franquicias como Mass Effect o Dragon Age parece claro que el testigo del liderato de los RPGs en la Next-Gen está en manos de BioWare, con permiso de Bethesda Softworks, y con la segunda entrega de Origins el equipo canadiense vuelve a demostrar su perpetuo estado de gracia.
Si en 3DJuegos nos deshicimos en elogios hacia la primera entrega de la franquicia que nos ocupa, también puntualizamos sin embargo que el original de 2009 tenía algunos aspectos francamente mejorables en consolas como, por ejemplo, su discreto apartado visual, su escasa innovación y lo tosco de un concepto jugable que rendía culto a los clásicos de la década de los 90 sin prácticamente ofrecer mejora alguna sobre sus bases.
Con Dragon Age II, sin embargo, el estudio comandado por Ray Muzyka y compañía ha tomado buena nota de las quejas que se interpusieron contra Origins, y ha mejorado la práctica totalidad de los apartados que fueron discutidos. Más personalidad en lo artístico, mayor libertad en los combates, espectacularidad creciente en la puesta en escena, y la supresión completa de elementos anticuados como el sistema de diálogos, lo estático del personaje en la acción o la falta de expresividad de los rostros.
En definitiva, ¿qué es Dragon Age II? Principalmente una versión corregida y aumentada delDragon Age: Origins que le precede. Estos dos años de diferencia entre un juego y otro han servido para apoyar el buen aspecto visual del que hacía gala el juego en PC, y también para consolidar un producto menos genérico en todos los sentidos.
Tierra de Dragones -La Historia-
La historia de Dragon Age II entra dentro de los cánones de los grandes relatos de BioWare, aunque quizá sin las cotas de talento o inspiración que sí ha mostrado en otros títulos de su largo currículum como estudio. Es un buen punto de partida y el juego muestra un buen desarrollo, aunque quizá en algunos momentos puede pecar de apostar en demasía por los clichés. Cabe matizar sin embargo que esta observación no es un aspecto que penalice la puntuación final, como puede verse en el apartado de jugabilidad que alcanza un 10, puesto que aun no siendo algo especialmente destacable para BioWare en lo narrativo, el videojuego está en este campo muy por encima de lo que el género está acostumbrado a ofrecernos.
Volveremos a encarnar a un héroe, en una historia que narrará Varric, uno de los caracteres que conoceremos por el camino y que servirá de cronista de nuestra epopeya en clave de Campeón de Kirkwall, en un relato que contará a Cassandra Pentaghast, una buscadora de la Capilla. Nuestro Hawke, como héroe o heroína, será un personaje atribulado, con un conflicto familiar a sus espaldas que verá cómo su odisea en la que huirá con sus seres más queridos de su arrasada ciudad natal: Lothering, acabará convirtiéndose en algo mucho mayor.
Si por algo destacó Origins en su momento fue por crear una base argumental tremendamente profunda en lo que a contexto se refiere, con un reino, una imaginería narrativa y un trasfondo tremendamente profundos. En Dragon Age II hay abundantes guiños a Origins, pero también hay un guión compacto y bien contado que nos narra algunos de los acontecimientos que vivimos en su predecesor desde otro ángulo, pero que principalmente explora otra veta de la historia de esta franquicia haciendo avanzar los acontecimientos. Quizá esta secuela, al igual que la primera parte, tampoco acaba de sacar partido al 100% de todas las posibilidades que a priori parece ofertar el telón de fondo que ofrece el fascinante reino de Ferelden, pero en líneas generales vuelve a rayar a una altura más que notable.
Un concepto del rol mucho más refinado hacia la acción no impide que BioWare mantenga características de la saga como las de pausar la acción, por ejemplo.
Y siguiendo con esto el programa hace también un muy buen trabajo a la hora de hacernos sentir más partícipes de lo que se nos está contando con un par de decisiones que en realidad son puramente cosméticas, pero que efectúan un gran trabajo en lo jugable. La primera de ellas es la de cambiar por completo el sistema de diálogos, que ahora recupera el tono de Mass Effect optando por un menú radial y por una síntesis de las opiniones en su presentación, en lugar de por exponer las frases explícitamente, y obviando el torpe y anacrónico procedimiento de Origins.
Por otra parte también destaca la fuerza que adquiere el protagonista como catalizador de la historia: En la primera parte no hablaba más allá de la opción que escogiéramos, observando las conversaciones con "cara de palo", y sin parecer partícipe de nada de lo que estábamos pasando. Hawke, por su parte, es mucho más efectivo como héroe; se pronuncia, tiene voz y un carácter bien definido, consolidándose como un personaje mucho más a tener en cuenta.
Uno de los aspectos más poderosos del juego a nivel narrativo es el de la magia de sangre. Al igual que en el original, esta parte del guión nos deparará aspectos de mucho interés.
Un Nuevo Horizonte -Combates y Misiones-
Uno de los grandes atractivos desde el comienzo del anuncio de Dragon Age II ha sido la de un sistema de combate que sustituyera el pasivo, estático y ciertamente anticuado procedimiento que se empleó en Origins. Las bases se mantienen, aunque todo destilado hacia una dirección más orientada hacia la acción: Botones de ataque y de habilidades repartidos a nuestra discreción por el teclado en los Espacios Rápidos, y sin algunas de las toscas decisiones tomadas en consola para evitar las limitaciones de los Pads que no son necesarias en esta versión.
Uno de los grandes atractivos desde el comienzo del anuncio de Dragon Age II ha sido la de un sistema de combate que sustituyera el pasivo, estático y ciertamente anticuado procedimiento que se empleó en Origins. Las bases se mantienen, aunque todo destilado hacia una dirección más orientada hacia la acción: Botones de ataque y de habilidades repartidos a nuestra discreción por el teclado en los Espacios Rápidos, y sin algunas de las toscas decisiones tomadas en consola para evitar las limitaciones de los Pads que no son necesarias en esta versión.
Lo que sí cambia es la visceralidad que, ahora sí, destila cualquier enfrentamiento contra nuestros enemigos. La inactividad máxima que exhibía el héroe de la primera parte y su inerte grupo de acólitos cambia en esta ocasión hacia un formato de rotunda espectacularidad, plagado de combos y estentóreas ejecuciones en un formidable teatro de sangre e incluso desmembraciones.
La Nueva Ferelden -Gráficos y Tecnología-
Cuando llevamos a cabo el análisis de Origins, espetamos al título de BioWare dos protestas principales en lo visual. La primera de ellas fue la de su incapacidad para trasladar toda la fortaleza de su trasfondo argumental a una dirección artística poderosa, llamativa y, en definitiva, genuina; y, por otra parte, también resaltamos con fuerza el hecho de que se habían aprovechado muy poco las bondades tecnológicas de las que eran capaces Xbox 360 y PlayStation 3, con una edición para compatibles bastante más compacta.
Cuando llevamos a cabo el análisis de Origins, espetamos al título de BioWare dos protestas principales en lo visual. La primera de ellas fue la de su incapacidad para trasladar toda la fortaleza de su trasfondo argumental a una dirección artística poderosa, llamativa y, en definitiva, genuina; y, por otra parte, también resaltamos con fuerza el hecho de que se habían aprovechado muy poco las bondades tecnológicas de las que eran capaces Xbox 360 y PlayStation 3, con una edición para compatibles bastante más compacta.
BioWare, consciente de que aficionados y crítica coincidieron unánimemente en estos dos factores, se ha apresurado en esta segunda parte a corregir estos dos elementos y a trazar un estilo visual más acusado y también a ofrecer un rendimiento mejor en consolas y que mantenga la línea en cuanto a la versión de compatibles.
Desde el comienzo de la producción el estudio se volcó en recalcar a la prensa que imprimirían un enorme carácter al juego, y lo cierto es que Dragon Age II destila un aspecto mucho más genuino y único en esta continuación de lo que pudo ofrecer en la primera. Esto no sólo se nota en algunos aspectos ya apuntados como el diseño de los rostros de los personajes, mucho más expresivos, sino también en algunas decisiones artísticas como las de los diseños de los escenarios, con mención especial para la majestuosa arquitectura de la ciudad de Kirkwall.
Sigue habiendo elementos cuestionables, y quizá el salto no es lo suficientemente acusado como para justificar los dos años de desarrollo de un producto que en el original no era particularmente deslumbrante, pero el progreso es bienvenido aunque no sea lo suficiente como para hacerlo acreedor de una calificación de sobresaliente. Hay algunos problemas en cuanto al popping, al nivel de detalle de los escenarios y a la falta de vida que, por ejemplo, muestra la desértica ciudad de Kirkwall; pero en líneas generales es un producto francamente notable.
El árbol de habilidades del videojuego repartirá nuestros puntos de aptitud entre diferentes destrezas.
Los escenarios tienen un tamaño algo mayor que los que pateábamos en Origins, y parecen ciertamente más poblados de elementos de detalle, y en PC no cuentan con la contraprestación de contar con unos tiempos de carga tan largos como en Xbox 360 o PS3. La tasa de imágenes por segundo es sensiblemente más constante en compatibles con respecto a consolas, y las físicas del programa también han mejorado algo con respecto a lo visto en el anterior título de las series. El look de esta edición para ordenadores es, como cabía esperar, algo más nítido y definido en todos los sentidos; aunque con las lógicas posibilidades con las que cuentan los equipos de la actualidad en cuanto a hardware es inevitable puntuar al título con la misma calificación que en consolas.
En última instancia queda hablar del factor optimización, donde el programa muestra unos rasgos similares a los del Dragon Age original. Las opciones visuales nos permiten perfilar con precisión parámetros relacionados con la resolución, el nivel de detalle gráfico, la calidad del antialiasing y el filtrado anisotrópico. La oclusión ambiental del espacio de pantalla y la difusión de la profundidad de campo son otras características maleables dentro de un panel de opciones no demasiado profundo aunque sí eficiente. En el equipo de pruebas de la redacción -i7, 8GB Ram, GTX 260- hemos disfrutado de tasas de imágenes por segundo por encima de los 40 frames con todas las opciones al máximo; un rendimiento no particularmente memorable para el aspecto del juego, pero sí lo suficientemente efectivo como para consolidar un apartado visual y tecnológico de notable alto.
Por lo que respecta al audio volvemos a estar ante un título de una factura envidiable. Los valores de producción del videojuego vuelven a jugar en favor de la secuela, asegurando no sólo los mencionados avances en lo artístico, sino también conjurando una banda sonora a la altura de la que trajo consigo la primera parte. ¿El mayor avance en este campo? La voz del protagonista, que en la primera parte era silente y que en ésta cuenta con voz propia acompañando al resto del elenco de actores de doblaje en inglés.
La pomposa ciudad de Kirkwall es uno de los grandes ejemplos de la nueva dirección artística de Dragon Age II.
Si algo hace Dragon Age II es mandar un mensaje muy claro a la industria y, sobre todo, al aficionado al rol. Tras deleitar a todo el mundo con el fantástico pero muy poco accesible Dragon Age: Origins, BioWare deja claro que el futuro del género en sus manos pasa por un aumento exponencial de la accesibilidad en sus RPGs de cara a llegar al mayor público posible. La secuela es, en esencia, un concepto muy similar e igualmente apasionante, aunque pasado en esta ocasión por el tamiz de un planteamiento mucho más cercano a la acción.
Sin la cadencia lenta y parsimoniosa del original, la continuación se desprende del tempo tranquilo con el que el equipo canadiense inauguró la franquicia y opta por un acercamiento mucho más frenético y espectacular. El combate en sí mismo es, de hecho, mucho más vertiginoso que en Origins, lo cual agradará de sobremanera o decepcionará profundamente a los aficionados en función de las sensaciones que les transmitiera su predecesor. Las bases son las mismas casi exactamente, con muy pocos cambios como ya hemos descrito anteriormente, pero todo se desarrolla a una mayor velocidad, lo que significa que la visceralidad, la violencia y lo cruento serán características que trazarán los rasgos de los nuevos combates. Las misiones, por otra parte, siguen la misma línea, con patrones mucho más directos y menos rodeos a la hora de presentarse y desarrollares.
Destacan, además, aspectos que dotan de profundidad al concepto del combate como, por ejemplo, las tácticas de grupo. Un aditivo tremendamente interesante que resulta de gran comodidad para los obsesivos que buscan tener bajo control cualquier elemento que pueda surgir durante la acción. Las rutinas fijadas por defecto serán más que suficientes para el perfil más casual de usuario de Dragon Age II, sobre todo aquellos que utilicen los modos de dificultad Fácil o Medio, donde éstas y otras alternativas no son necesarias para superar con éxito las diferentes situaciones.

Hay recortes, sí, como ya hemos adelantado en su sección correspondiente, se han eliminado todos los aspectos del profundo contexto del personaje del que hacía gala el primer juego de la saga, y que hacían que los comienzos, nudos y desenlaces fueran muy distintos entre sí en función de nuestras elecciones en este campo. Con la elección de Hawke como héroe claramente definido en cuanto a su contexto dentro de Dragon Age II se elimina toda esta alternativa narrativa de un plumazo, aunque eso sí se adereza con mayor libertad y consecuencias en cuanto a lo que la acción/reacción se refiere. La versión de PC, además, trae consigo el ya anunciado recorte de las herramientas de modificaciónque no formarán parte del catálogo de opciones del título en su salida. Si aparecerán o no en el futuro quedará en las manos de BioWare, aunque el hecho de que el estudio solvente este duro recorte en un futuro parche parece a día de hoy muy poco probable.
A buen seguro a estas alturas del análisis el aficionado habrá deducido ya que Dragon Age II es un videojuego netamente más completo que su predecesor, y mucho más propio del año en el que estamos de lo que en su momento lo fue Origins; tanto tecnológicamente como en cuestiones puramente jugables. Así pues, y siendo como es un videojuego sobresaliente, el placer que depare el disfrutarlo dependerá únicamente de la pasión que el usuario sienta por una visión más contemporánea del género, y del posible rechazo que tantos cambios puedan generar entre determinado perfil muy hardcore de la franquicia y de la obra de sus creadores.
Destacan, además, aspectos que dotan de profundidad al concepto del combate como, por ejemplo, las tácticas de grupo. Un aditivo tremendamente interesante que resulta de gran comodidad para los obsesivos que buscan tener bajo control cualquier elemento que pueda surgir durante la acción. Las rutinas fijadas por defecto serán más que suficientes para el perfil más casual de usuario de Dragon Age II, sobre todo aquellos que utilicen los modos de dificultad Fácil o Medio, donde éstas y otras alternativas no son necesarias para superar con éxito las diferentes situaciones.
A la hora de desplazarse en viajes largos, el mapa de Dragon Age II es mucho más sofisticado. Podremos escoger incluso si viajar de día o de noche.
A buen seguro a estas alturas del análisis el aficionado habrá deducido ya que Dragon Age II es un videojuego netamente más completo que su predecesor, y mucho más propio del año en el que estamos de lo que en su momento lo fue Origins; tanto tecnológicamente como en cuestiones puramente jugables. Así pues, y siendo como es un videojuego sobresaliente, el placer que depare el disfrutarlo dependerá únicamente de la pasión que el usuario sienta por una visión más contemporánea del género, y del posible rechazo que tantos cambios puedan generar entre determinado perfil muy hardcore de la franquicia y de la obra de sus creadores.
Valoración de Dragon Age II
Dragon Age II es otra nueva demostración del fantástico momento de forma en el que se encuentran en BioWare. Sin renunciar al aroma clásico de la franquicia, el estudio canadiense realiza un interesante cóctel de nuevos/viejos tiempos que acaba redondeando un juego fantástico. Muchas horas de diversión apoyadas en combates frenéticos y el habitual buen gusto de sus responsables, para crear historias con gancho y personajes carismáticos.
9,1 “Supremo” | Jugabilidad 10 | |
Tecnología 8 | ||
Gráficos 8 | ||
Sonido 9 | ||
Innovación 6 | ||
Requisitos Mínimos:
· Sistema Operativo: Windows XP con SP3 / Windows Vista con SP2 / Windows 7
· MicroProcesador: Intel Core 2 Duo (o similar) a 1.8 GHz o superior / AMD Athlon 64 X2 (o similar) a 1.8 GHz o superior
· RAM: 1 GB (1.5 GB para Vista y Windows 7)
· Video: Radeon HD 2600 Pro 256 MB / NVIDIA GeForce 7900 GS 256 MB
· Soporte Óptico: DVD ROM
· Espacio en Disco Duro: 7 GB
· Sonido: Tarjeta de Sonido compatible con Direct X 9.0c
Requisitos Recomendados:
· MicroProcesador: Intel Core 2 Quad 2.4 GHz Processor o similar / AMD Phenom II X3 Triple core 2.8 GHz o similar
· RAM: 2GB (4 GB para Vista y Windows 7)
· Video: ATI 3850 512 MB o superior / NVIDIA 8800GTS 512 MB o superior
· DirectX 11: ATI 5850 o superior / NVIDIA 460 o superior
Formato : ISO
Idioma : Español
Peso : 6.78 Gb
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